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Sobre el viejo tema de los poetas pesados

De alguna forma, que quizá nos cueste confesarnos, hemos llegado a percibir que haber estado allí, aquella noche, se ha convertido en una clave, en una especie de hito que oscila entre la revelación y la condena. Porque en torno a ello se acumulan ahora numerosos interrogantes y un inventario interminable de datos que vanamente intentan atrapar lo que sucedió entonces, lo que estaba sucediendo, y que se pierden en todos esos blogs donde el combate ha pasado a ser la excusa perfecta para la firma del anónimo. A su pesar, quizá, ellos son los forjadores de la leyenda. Éste, señoras y señores, es el blog oficial.

Los poetas, como las vírgenes suicidas, han dejado después del combate una serie de piezas que tratamos de encajar como si se tratara ya no de su historia sino de la nuestra. Porque de otra manera resulta difícil comprender por qué una y otra vez tratamos de regresar al Gallo y reconstruir los gestos y el itinerario del combate. Lo hemos hablado en el Chino, con unas cervezas, por teléfono, hemos visto de nuevo vídeos y fotografías, escuchado a testigos más lúcidos y más sobrios. Ésta es otra aproximación, otro intento.Según una lejana historia, referida por Polibio, existió en la antigua Sicilia un tirano llamado Fálaris cuyo divertimento supremo consistía en una mezcla de barbarie y sadismo. Se hacía construir cada año un toro de madera, colocaba en su interior a varias personas, y pedía que prendieran fuego al animal hasta reducirlo a cenizas. Al parecer, mientras se consumía, brotaba de su interior una extraña música, maravillosa a los oídos del tirano. Víctor, Gonzalo, Ben y David se metieron otra vez en la barriga del toro, del Gallo; si no se escuchó música, quizá es que no estuvimos atentos. Pero también habría que preguntarse quién es ahora el tirano.

En los años 60, cuatro poetas se metieron en un sótano de París durante tres días. El experimento se basaba en una mezcla de improvisación y de amistad, que pretendía llevar a la poesía más allá de una lengua y más allá de un autor. El resultado, algo chapucero, se publicó poco después con un título orientalista: Renga. Toda la solemnidad de aquel episodio contrasta para mí con la oscuridad y la libertad de éste. Si se produjo una poesía colectiva, no sólo los nombres sino los textos son ya lo que menos importa.

Que los poetas accedieran a dejar a un lado la palabra poética es un gesto arriesgado y valiente. No tenían nada por lo que pelearse, pero en cada golpe ellos, y no otros, pagaron las consecuencias de su propia decisión. Si el sufrimiento es el espectáculo poético más potente, allí también lo hubo. Porque se sabía que debajo de la teatralidad del boxeo, el puño que golpea la cara del poeta le devuelve nuevamente al drama y a la perplejidad de su oficio. ¿Acaso quienes más encajaron, quienes perdieron en el combate, ganaron en poesía? ¿Pero qué prefiere Usted: vencer en la lona o en la página?

La falta de motivaciones personales en el combate constituye para mí una de las razones de su fuerza. Nada de lo que se vio tenía un remoto origen en resentidas reseñas o rivalidades ocultas. Son amigos. Eso concedió una visibilidad absoluta al propio combate, a los gestos; no había detrás teorías ni panfletos, no había polémica ni mezquindad. Demos gracias a los poetas porque se pegaron por todos aquellos que no nos atrevemos a hacerlo, por todos los que miramos con recelo al último premio y tratamos de derribarlo con el rumor o la difamación. Tú, querido tirano, mi semejante, no les acuses, ¿acaso has entrado alguna vez en la barriga de un toro?

El combate fue grande; tuvo la intensidad y la emoción de las cosas impredecibles y definitivas, de lo que mientras sucede va dando forma a su propia existencia, a la nuestra, a la tuya. Fue único, y quienes estuvimos allí, confusamente, lo supimos.

Francisco Bautista

1 Comment:

  1. Anónimo said...
    Pues yo, que lo promocioné ávida de directos al corazón y golpes bajos de moral, me decepcioné sobradamente cuando vi que la cosa consistía en darse golpes. Un presingcatch(que ni siquiera sé cómo se escribe) pelín cutre porque ni siquiera dolía mirarlo. En fin, por lo menos a alguno le sirvió ese momentito chicaobjetosujetaobjeto, maciza donde las haya dejada donde las hubiera (pero mujerl!). En fin, que no me pillan en otra como esta, que una cosa es la performance alternativa y otra el chichinai sin betadine.


    contodasusletras
    a cuidarse esos poetas( y espero que sigan teniendo la cabeza llena de versos, total, las fanes no esperamos menos de ellos)

    pd: alguna se quiere apuntar a una lucha poética de barro? O a un camisetas de versos mojados?

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